festina lente

jueves, 11 de agosto de 2011

Qualcosa

A pesar de la muchedumbre, del gentío, oía el retumbar de sus zapatos de cordones sobre el pavimento áspero y duro: "¡clop, clop, clop, clop!". Idas y venidas de coches enfurecidos que hacían sonar intransigentes cláxones, un molesto ronroneo de máquina irascible, el murmullo ininteligible de la masa plana que deambulaba y en medio de aquella arboleda de asfalto, hormigón y cristal él y aquel pañuelo blanco que casi había pisado. Él, el pañuelo y una silueta que destacaba en el todo de la gente. Se agachó, lo cogió y su voz resonó pequeña entre aquella multitud:

- ¡Señorita, señorita! ¡Se le ha caído a usted el pañuelo!

Con un suave giro en sus talones, la cascada de rizos dorados giró en el sentido de las agujas del reloj. Sus pestañas negrísimas aletearon fugazmente como un colibrí y entre sus mofletes una sonrisa toda dientes y carmín se ensanchó para cubrir de gratitud a aquel caballero que le tendía el pedazo de seda festoneado. Un levemente musitado "gracias" se articuló en su cavidad bucal y adelantó su blanca mano derecha para alcanzar la tela marcada con las iniciales "R. E." que el desconocido le tendía. Y como en un suspiró, cada uno de sus movimientos fue rebobinado y el ligero caminar de aquella ave del paraíso se desvaneció entre el gentío gris que se amontonaba en la ancha acera de la triste ciudad. Él permaneció de pie, recibiendo empujones de los robóticos viandantes prendado de la efímera beldad de aquel ser que había dejado de existir y había escapado, como si nada, de su realidad espacio tiempo. Jamás podría saber quién era ella o hacia dónde se dirigía.


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Toni Garrn, fotografiad por Camilla Akrans para Harper’s Bazaar US (Abril 2011)

1 comentario:

Ophelia dijo...

Tanta prisa al final no le vino bien... Preciosa descripción